Nuestra naturaleza humana
La aspiración al reconocimiento y la consideración (algo así como la ambición), está firmemente arraigado en la naturaleza humana. La ausencia de este estímulo mental haría imposible la cooperación humana; el deseo de la aprobación de los demás es, ciertamente, uno de los más importantes poderes cohesivos de la sociedad. Dentro de este complejo de sentimientos, las fuerzas constructivas y las destructivas están estrechamente unidas. El deseo de aprobación y de reconocimiento es un sano estímulo; pero el deseo de ser reconocido como mejor, más fuerte y más inteligente que los demás o que un compañero de escuela, conduce, con facilidad, a una justificación psicológica excesivamente egoísta, injuriosa incluso para el individuo y para la comunidad. Por tanto (...) hay que estar constantemente en guardia contra el empleo del fácil método de estimular la ambición individual, cuando pretendemos dirigir a los alumnos a un trabajo diligente.
Una persona vale por lo que da, no por lo que recibe
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